viernes, 25 de febrero de 2011

Sentir.

 Barrio típico de casas bajas, pisos altos y lluvia. El alcalde del condado se había propuesto hacer pintar todas las casas y casonas de la zona en distintas tonalidades de gris. Los árboles no estaban permitidos y fueron vetados por la ley. Todo formaba  parte del escenario de una película muda, sin actores ni guión.

 La lluvia, desesperada por salir de su esponjosa celda, había desgastado la pintura de las edificaciones convirtiendo así las calles en rios, carentes de sentido y dirección. Idiotas.

 Siento que conté esto más de cien veces, nunca con palabras. Siento que lo viví ya el doble de ocaciones, pero sin respirar.
 Será por eso que la vida es una eterna línea recta?, se me antoja una banda transportadora, más que nada.

 Nos largan así porque sí, desnudos y hechos un bolo de carne, hueso y sentir. Sin ensayo, al menos que haya habido uno, y nunca asistí... seguro me quedé dormido.

 No ensayé nada de esto, no sé que hacer, estoy improvisando.

Y aunque muchas veces la vida pueda parecer un blues, nunca pude resolver nada con una simple escala pentatónica.

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